LA PINZA MANUAL: UNA HABILIDAD ESENCIAL DE DESARROLLO

Neuronas en crecimiento: la pinza manual, una habilidad esencial

La plasticidad cerebral es la capacidad que del cerebro para modificarse con el aprendizaje y adquirir nuevas habilidades. Es directamente dependiente de la edad del sujeto y tiene mayor importancia en los primeros años del neurodesarrollo ya que es en esta etapa que se adquieren aprendizajes imprescindibles para la vida como el control de la postura, comunicación y la interacción social. Existe una edad para cada aprendizaje y en caso que los tiempos no se cumplan, el cerebro tardará más para adquirir esas habilidades. Con este blog quiero iniciar una serie de escritos donde las familias puedan apoyarse para identificar puntos de alerta sobre si sus pequeños están logrando un adecuado desarrollo neurológico o si por lo contrario da indicios que existe algún tipo de anomalía. Este primer blog haremos referencia a la Pinza Manual.

Bebé de 4 a 8 meses explorando un juguete didáctico con las manos y la boca.

La atención temprana interviene necesidades específicas de cada niño: fisioterapia, logopedia, psicomotricidad, psicología, se trata de valorar el neurodesarrollo de cada niño. Se debe tener especial cuidado con niños de riesgo neurológico, casos como los nacidos prematuros, los hermanos de niños con autismo o los que tienen una cardiopatía requieren seguimientos y acciones preventivas. En niños con retraso madurativo también se facilitan pautas de estimulación a las familias y se hace una intervención de acuerdo a sus necesidades.

Si tenemos en nuestra familia un caso diagnosticado de trastorno, el tratamiento se dirige a la etiología del problema y a tratar las consecuencias motoras, de comunicación o sociabilidad que pueda conllevar.

Bebé de pocos meses jugando boca arriba en su gimnasio de estimulación, alcanzando juguetes colgantes.

La destreza manual
Aunque no sabemos por qué hay personas zurdas sí sabemos bien que tanto zurdos como diestros tienen el mismo potencial manipulativo. La destreza manual se empieza a desarrollar en las etapas más tempranas de la vida, los movimientos del recién nacido se generan en el tronco del encéfalo y por eso son involuntarios y reactivos. Sólo cuando las áreas motoras de la corteza cerebral completan su construcción se establece la preferencia manual, derecha o izquierda, aunque no necesariamente se prefiera la misma mano para todas las tareas. Parece existir una herencia a ser zurdo o diestro que va desarrollándose en los primeros años de vida.

La complejidad que existe para mover coordinadamente las manos es muy amplia, se requiere coordinación entre capacidades motoras y sensoriales, cuando nos estamos desplazando necesitamos ver el camino o si oímos nuestro nombre giramos hacia el sitio fuente de dicho sonido, las capacidades se complementan entre sí y así sucede el neurodesarrollo de las destrezas manuales.
 
Existen dos tipos de agarres principales de la mano humana: el de precisión, útil para coger y lanzar objetos esféricos y el de potencia, para usar objetos estilo palo según estudios del antropólogo inglés John Russel Napier. Respecto al primer tipo de agarre, la precisión es tan difícil de lograr que nos lleva todo un año de vida adquirir su base fundamental: la pinza manual.

Coordinación visual y manual
Para tomar un objeto debemos primero ubicarlo con referencia a nuestra posición y postura gracias a la vista sin embargo, la posición de nuestras manos la conocemos sin necesidad de mirarlas. Gracias a la combinación de los datos generados por nuestro sistema sensorial (vista, tacto y cinestesia) se transmite la información a las funciones motoras, donde se elabora el movimiento preciso que ha de recorrer nuestra mano y alcanzar su propósito.

Vista y movimiento manual son independientes 
La motricidad de los tres primeros meses de vida está sometida a un excesivo tono flexor de las extremidades y a los reflejos primitivos, controlados por el tronco del encéfalo, por eso la mano permanece la mayoría del tiempo cerrada en un puño y sus movimientos son automáticos, reflejos e independientes del sentido de la vista. El bebé mueve sus manos sin darse cuenta que son suyas ni tampoco les presta ninguna atención.

Hacia los dos meses de edad, el bebé tiene sus sentidos más desarrollados y entrenados por el entorno. Dirige la mirada a todo lo que le rodea y presta más atención a lo que se mueve, pero sólo lo observa hasta que otra cosa le llama la atención, no hace ademán de tocarlo. Por otra parte sus manos tocan muchos objetos, pero no siempre mira lo que toca. La vista sigue a la mano De forma progresiva se forman los circuitos de la corteza cerebral sensorial y motora, entonces observamos como los movimientos de las extremidades superiores se libran de los automatismos impuestos por el tronco, son más fluidos y voluntarios.
 
A los tres meses de edad, aún inconsciente de que las manos forman parte de su propio cuerpo, empieza a cogérselas. Las junta, las separa, las estira, fascinado con el movimiento las mira. Mientras las mueve, sus ojos las persiguen con fascinación, como hace con otros objetos ajenos a su cuerpo, poco a poco irá comprendiendo que son suyas y que es él quien las mueve.   

La Pinza Manual
A la vez que la mano y la vista se coordinan, el agarre o pinza va haciéndose cada vez más preciso. Primero la mantiene abierta por completo hasta que coge el objeto encerrándolo en el puño con fuerza, incluso con excesiva fuerza. Luego, según crecen los circuitos motores del la corteza motora de la mano, irá desarrollando la habilidad de mover los dedos de forma individual. Entre los nueve y los doce meses consigue formar una pinza entre el pulgar y el índice para sostener objetos pequeños. Por último, al cumplir los dos años, la precisión ha mejorado tanto que antes de contactar con el objeto ha empieza a cerrar la mano adaptando la forma y la fuerza de agarre a las medidas justas para sostenerlo.
Con el tiempo y entrenamiento las habilidades manuales de la persona se desarrollarán no sólo dependiendo de sus capacidades, sino también de sus intereses.

En el video podemos observar a nuestra paciente Luciana durante un adecuado ejercicio de pinza mientras come su helado de leche materna, en él se ve como se va afianzando el movimiento de pinza y como es su coordinación con el movimiento visual durante el ejercicio.
En el siguiente video podemos observar a nuestra paciente Luciana durante un adecuado ejercicio de pinza mientras come su helado de leche materna, en él se ve como se va afianzando el movimiento de pinza y como es su coordinación con el movimiento visual durante el ejercicio.

document.getElementById(“video-iframe-969759370356235065”).style.opacity = 0; document.getElementById(“wsite-video-container-969759370356235065”).style.background = “none”; var videoIframe969759370356235065Content = ” + ” + ‘\x3C/script>’ + ‘\x3C/script>’ + ” + ” + ”; setTimeout(function() { var videoIframe969759370356235065Actual = document.getElementById(“video-iframe-969759370356235065”).contentDocument; videoIframe969759370356235065Actual.open().write(videoIframe969759370356235065Content); videoIframe969759370356235065Actual.close(); }, 500); #wsite-video-container-969759370356235065{ background: url(//www.weebly.com/uploads/b/124484941-442389898958750126/5c26394a-0f98-4f22-a962-0cf2bd911652_393.jpg); } #video-iframe-969759370356235065{ background: url(//cdn2.editmysite.com/images/util/videojs/play-icon.png?1643068513); } #wsite-video-container-969759370356235065, #video-iframe-969759370356235065{ background-repeat: no-repeat; background-position:center; } @media only screen and (-webkit-min-device-pixel-ratio: 2), only screen and ( min-device-pixel-ratio: 2), only screen and ( min-resolution: 192dpi), only screen and ( min-resolution: 2dppx) { #video-iframe-969759370356235065{ background: url(//cdn2.editmysite.com/images/util/videojs/@2x/play-icon.png?1643068513); background-repeat: no-repeat; background-position:center; background-size: 70px 70px; } }

El desarrollo manual de un individuo evoluciona desde su nacimiento, en los primeros meses de vida está presente el reflejo de prensión palmar. Éste sucede cuando tocamos la palma de la mano de un bebé y ésta se cierra de manera automática. Con los meses este reflejo desaparece y el niño inicia una prensión de manera voluntaria hacia los objetos. Más tarde aparece la exploración, manipulación y por último la capacidad de usarlos. Teniendo en cuenta esto, debemos saber que para poder realizar escritura, deben haberse cumplido también unas etapas madurativas previas. Éstas son tanto a nivel de manipulación como de percepción y coordinación de nuestro cuerpo.

Recién nacido sujetando el dedo de su madre, reflejo de prensión palmar.

A continuación, nombraremos algunos de los requisitos previos necesarios para la realización de un correcto agarre del lápiz y la ejecución esperada para cada etapa.

CONTROL POSTURAL: Se trata de la capacidad que tenemos para mantener nuestra cabeza y tronco alineados, a la vez que nuestros músculos coordinados para poder mantenernos erguidos.

ESTABILIDAD: En tronco, hombros, codos, muñecas y manos. La fijación voluntaria de cada una de nuestras articulaciones y músculos en el momento adecuado es necesaria para poder realizar movimientos de coordinación y precisión.

TONO MUSCULAR ADECUADO: Muchos niños presentan alteración a nivel muscular (bajo o alto tono muscular), esto dificulta los movimientos precisos y el correcto control postural.

PROPIOCEPCIÓN: Informa a nuestro cerebro de la posición de cada uno de nuestros músculos y nos hace conscientes de nuestra posición en el espacio, además nos permite planificar los movimientos necesarios para ejecutar un movimiento.

COORDINACIÓN ÓCULO-MANUAL: Consiste en la capacidad de sincronizar el movimiento ocular con el manual. Por lo que debemos tener en cuenta la existencia de alteraciones visuales.

PROCESAMIENTO SENSORIAL:  Se trata de la manera en que se integran los estímulos que nos rodean y la respuesta que se genera en base a éstos. Por lo que una alteración en el procesamiento táctil puede repercutir en la manera de realizar un correcto agarre, como por ejemplo, ejerciendo mayor fuerza o debilidad sobre el lápiz.

Además de estos requisitos, debemos conocer cuál es la evolución en la realización de pinzas digitales y las edades aproximadas en las que esto sucede:

AGARRE CILINDRICO: Aparece entre el año y año y medio. Se emplea toda la mano para sujetar la herramienta, y el movimiento procede de segmentos proximales (se mueve el hombro y el brazo para mover la mano). Se trata de un agarre estático.

AGARRE DIGITAL PRONADO: Aparece entre los 2-3 años. Los dedos sujetan la herramienta, el hombro comienza a ser más estable y entonces los movimientos proceden de segmentos más distales (codo y antebrazo). Se trata de un agarre estático.

PINZA CUADRÍPODE: Aparece a los 3 años y medio o 4 años. Los cuatro dedos participan en el agarre del útil. Ahora el movimiento procede de la muñeca y la mano, y hay mayor estabilidad de hombro y codo. Inicialmente es un agarre estático aunque puede evolucionar y convertirse en dinámico.

PINZA TRÍPODE: Aparece entre los 4 años y medio y se desarrolla y perfecciona hasta los 7 años. En ella participan el dedo pulgar índice y corazón. Inicialmente los tres dedos funcionan de manera unitaria, para posteriormente madurar hacia una pinza trípode dinámica.

Neuronas en crecimiento: la pinza manual, una habilidad esencial