Teniendo como precedente que en Colombia nos encontramos afrontando el cuarto pico de la pandemia y que se ha confirmado por parte de las autoridades en salud que Colombia tiene como variante dominante al Ómicron, y que la desinformación acerca de las características reales de esta variante y sus efectos en nuestros organismos es una constante, presentamos un breve resumen que puede ser de gran importancia e incluso nos podrá salvar vidas desde casa.
 
A pesar de los incansables esfuerzos que científicos investigadores realizan segundo a segundo en pro de combatir de manera efectiva a este fuerte adversario que nos agobia a nivel mundial, la gran capacidad demostrada por el Coronavirus (COVID-19) para mutar y adaptarse dentro de nuestro organismo ha permitido que cada nuevo pico afecte más personas y se transmita con mayor facilidad y velocidad, incluso traspasando barreras internacionales transcontinentales.
 
Para iniciar, es importante conocer que un virus es una microscópica cantidad de material genético que cuenta con un sistema de protección por proteínas, estos virus aprovechan las moléculas de nuestro organismo para proliferarse y son capaces de bloquear antivirales cada vez con mayor facilidad. En el caso del Coronavirus, algunas de sus mutaciones tienen impactos realmente importantes y por eso surgen variantes como las ya conocidas Delta o el Ómicron, las cuales afectan las propiedades del virus original como la facilidad de propagación, su gravedad o incluso la efectividad de vacunas o medicamentos.

SARS-CoV-2: qué son Alpha, Beta, Delta y Ómicron

A finales de 2020, tras un año de pandemia, la aparición de variantes planteó un mayor riesgo para la salud pública mundial, esto impulsó la caracterización de las llamadas “Variantes de Bajo Monitoreo” (VBM), “Variantes de Interés” (VOI) y “Variantes de Preocupación” (VOC). La Organización Mundial de la Salud define a las VOC cuando cumplen con alguno de los siguientes criterios:

 
A la fecha son muchas las VBM identificadas que acorde a su genoma viral han permitido reconocer sus mutaciones biológicas de manera oportuna para su seguimiento global. Actualmente, nuestro mundo está siendo azotado por la alta tasa de contagio de la Variante Ómicron la cuál, junto a la Variable Delta, han sido clasificadas como VOC.
 
A pesar de la alta afectación por Ómicron, se ha asociado que el impacto de gravedad en el organismo humano no es superior al del Covid-19 pero si se demuestra el aumento del riesgo de reinfección, lo cual no era tan común en pacientes afectados por las variantes predecesoras como la Delta. Se estima que dicha variante ha sido potenciada en su ruta epidemiológica por factores como la baja cobertura de vacunación en el continente africano, teniendo en cuenta que esta fue detectada en sus inicios en Sudáfrica, también asociada a la confluencia de otras variantes en ese continente y sus características socioeconómicas e inequidad en el acceso a los sistemas de salud.
 
En Colombia según cifras del Ministerio de salud y de la protección social y el Instituto Nacional de Salud, a enero 18 de 2022: Se confirman por laboratorio casi 45.000 casos diarios y alrededor de 120 fallecidos día por COVID 19.

La variante ómicron fue oficialmente declarada la variante de mayor circulación en el país luego de solo 4 semanas de la detección del primer caso. (98% de la muestra analizada por el INS al 13 de enero de 2022).
 
  
Es importante tener presente que los síntomas de la variante Ómicron difieren de los ya conocidos del Covid-19: Fiebre o escalofríos, tos, dificultad para respirar (sentir que le falta el aire), fatiga, dolores musculares y corporales, dolor de cabeza, pérdida reciente del olfato o el gusto, dolor de garganta, congestión o rinorrea, náuseas o vómitos y diarrea entre otras. En este caso pueden ser fácilmente confundidos con una simple influenza:  Malestar general, fiebre o febrícula, fatiga, síntomas respiratorios altos como congestión nasal y rinorrea, así como tos seca.

Los organismos de salud han sido enfáticos en recomendar un manejo sintomático de casos leves de forma ambulatoria, o sea, tratados en casa con constante monitoreo del paciente. Los casos moderados y severos requieren normalmente de oxigenoterapia como pilar de la terapia, así como el uso de los medicamentos que en estos casos deben ser únicamente tratados por médicos profesionales en instituciones de salud. 

SARS-CoV-2: qué son Alpha, Beta, Delta y Ómicron

Recuerden siempre que las medidas de protección siguen siendo la respuesta más efectiva para reducir la propagación y el impacto de la pandemia, el uso del tapabocas, lavado de manos, aislamiento de sintomáticos, así como y la vacunación seguirán siendo los elementos clave para contrarrestar la propagación de la nueva variante y prevenir nuevas oleadas de casos graves de COVID-19 y muertes.