Los caballos son seres muy sensibles que cuentan con una gran capacidad de percepción de los estados de ánimo, energía y las actitudes, miedos y conductas de las personas. Son expertos en el lenguaje no verbal y perciben signos que son casi invisibles para el ser humano haciéndolos excepcionales para tratamientos que permitan la relación humano-animal.
La equinoterapia estimula en conjunto todo el cuerpo del niño, sin importar su edad, sobre el caballo incrementa su autoestima al realizar los ejercicios permitiendo que cada sesión tenga nuevos retos por cumplir, logrando avances específicos que puede culminar en una disciplina sana para los futuros adolescentes y jóvenes. Se trata de un tratamiento en donde el individuo se beneficia del contacto con el animal y la calma del medio ambiente donde la práctica, además de servir como vehículo para el empleo de otros tratamientos como la fisioterapia.

El contacto con caballos es una asistencia terapéutica cada vez más utilizada y recomendada por los profesionales de la salud física o mental. Este tratamiento es un complemento a otros tratamientos, no un sustituto por lo que debe entenderse como una parte de un conjunto de acciones terapéuticas diseñadas para rehabilitar y habilitar procesos físicos, psicológicos y de aprendizaje en el caso de niños con discapacidades o para mejorar el bienestar general en otros niños y lograr procesos de superación personal. Su práctica se puede realizar con bebés desde los 6 meses de edad.
La posibilidad de trasladar terapias desde un ámbito sanitario hacia un entorno natural y saludable permite al paciente un sentimiento más relajado, motivado, estimulante y liberado.
Dentro de las modalidades encontramos la Hipoterapia para tratamientos fisioterapéuticos y la Equinoterapia que se enfoca en tratamientos psicosocio-emocionales entre otras. En este blog vamos a conocer algunos de sus usos y los beneficios acorde a la condición de nuestros niños.
Los efectos benéficos para la salud han sido objeto de múltiples estudios, la investigación realizada por la doctora Ellen Kaye Gehrke, Ph.D., docente de Ciencias de la Salud en la Universidad Nacional en California, Estados Unidos, autora del libro Ride It Out y experta en Equinoterapia, demuestran que la variabilidad de la frecuencia cardíaca entre humanos y caballos resultan en efectos que aumentan el estado de ánimo. La marcha del caballo genera cerca de 100 impulsos por minuto que resultan estimulantes para el sistema nervioso central del ser humano logrando una unión de neuronas que permiten reconstruir procesos del desarrollo, efecto que no se logra con otro tipo de animales.

Dra. Ellen Kaye Gehrke. PHD
La transmisión de impulsos rítmicos del animal realiza una estimulación no sólo al cuerpo sino también a los sistemas óseo, muscular y nervioso. Gracias a los impulsos rítmicos transmitidos por el lomo y el costado del caballo y a las contracciones musculares realizadas a cada paso de la marcha se logra transmitir impulsos a la pelvis del jinete, en este caso, del niño, los cuales se desplazan por toda la columna vertebral hasta la cabeza generando reacciones que permiten enderezar postura y mejora en el equilibrio.
Otro factor fundamental durante el ejercicio de la terapia es que el calor corporal del caballo supera los 38 grados centígrados creando un contacto más directo para la transmisión de estímulos al cinturón pélvico y la médula espinal de la persona, permite aflojar articulaciones, músculos y tendones. Para su aprovechamiento, el paciente debe montar al animal a pelo permitiendo la relajación y distensión muscular y de ligamentos.
Gracias a sus beneficios, está indicada para todo tipo de niños sin importar su condición.
Su patrón de marcha con movimiento tridimensional es aprovechado para desarrollar coordinación y estabilización de tronco y cabeza en personas con problemas incapaces de caminar.
La equinoterapia como terapia pasiva o terapia activa: En la terapia pasiva el paciente se adapta a los movimientos del caballo sin realizar ninguna acción por su parte, en ocasiones irá un terapeuta montado detrás para controlar al menor encima del caballo. En la terapia activa se añade a la monta la realización de ejercicios neuromusculares para estimular en mayor grado y producir mejores beneficios.

Se debe tener muy presente que no cualquier caballo es apto como co-terapeuta, estos deben tener características de docilidad y tranquilidad gracias a entrenamientos especializados sin técnicas de sometimiento que permita familiarización con los humanos.
“El caballo es un animal sensible y grande, pero en absoluto peligroso. Es sin duda un animal noble, hermoso y con una sensibilidad especial: son capaces de entender nuestros sentimientos sin hablar, razón por la cual, los niños encontrarán en el caballo una aceptación especial, ejercicio y una relación muy distinta a la habitual: la compenetración, básica entre jinete y caballo”. (García, Experto Animal, 2018)

PRINCIPIOS TERAPÉUTICOS ACTIVOS DURANTE LA MONTA
PSICOLÓGICOS Y EMOCIONALES: La ansiedad, los ataques de pánico, el insomnio, las pesadillas y la depresión son algunos de los síntomas que esta terapia reduce sus efectos.
PEDAGÓGICOS: Mejora la atención y la concentración requeridas para cualquier actividad que requiera habilidades educativas. Superación del dominio espacio-tiempo presentado por la terapia que promueve el pensamiento.
FÍSICA Y PSICOMOTORA: Sus efectos han demostrado una mejora en el equilibrio y la coordinación, acompañados de una musculatura fortalecida y unas articulaciones estabilizadas. Aumenta la capacidad respiratoria y circulatoria.
SOCIALIZACIÓN: Se promueve el desarrollo de la responsabilidad, la perseverancia y el amor y respeto hacia los animales y todo lo que nos rodea. Incrementa considerablemente la actitud positiva mejorando niveles de integración familiar y social.
TRABAJO EN EQUIPO: Incentiva este aspecto basado en una autoridad fortalecida desde el amor.
Acorde a las necesidades del niño, la equinoterapia se puede aplicar de las siguientes maneras:
En bebés: Se ejecuta un trabajo en el que se generan estímulos gracias al caballo y el jinete terapeuta le hace al niño movimientos corporales, masajes y juega con objetos. El estímulo cambia a través de la jornada. En tierra, al finalizar la terapia se hace relajación con juegos y masajes.
Quien acompaña al bebé debe ser una persona idónea, con conocimientos clínicos, físicos, psicológicos y del área médica.
Los beneficios en esta edad son la atención, la motivación, el movimiento, la concentración, el equilibrio, la percepción de sí mismo, el conocimiento de las partes del cuerpo y la tonicidad muscular.

Entre dos y cuatro años: Se hace una introducción a la vida equina donde se enseña a alimentarlo, peinarlo y tocarlo. Cuando se sienta seguro, tenga conciencia corporal y siga las instrucciones puede montarse. En esta etapa los niños adquieren concentración, motivación, seguimiento de instrucciones, trabajo en equipo y respeto por las normas.
Desde los cinco años: El niño se sube al caballo, que es conducido por un adulto desde el suelo, quien guía al animal a través de una rienda, el menor de edad hará un trabajo individual en el que logre mantener y controlar su cuerpo. A partir de esta etapa, se despliegan dos líneas de trabajo: el vaulting y la vida equina. La primera consiste en hacer acrobacias sobre el caballo para adquirir rendimiento deportivo, elasticidad, relajación y equilibrio. La segunda está más enfocada a entrar a la escuela equina para aprender el deporte.

Esta terapia es altamente aconsejable en los siguientes cuadros clínicos: parálisis cerebral, esclerosis múltiple, trisonomía 21, autismo, secuelas de traumatismo craneoencefálico con disfunción motora, síndrome bronquial crónico, asma, disfunción cerebral mínima, hiperactividad, déficit de atención, deficiencias de la coordinación psicomotriz, alteraciones conductuales, problemas de atención, concentración y aprendizaje así como para las alteraciones de lenguaje y psicológicas.
En un niño con autismo permite la exploración y práctica de importantes habilidades de desarrollo con un compañero robusto y confiable que las acepta incondicionalmente. Cuando monta, desarrolla un vínculo con el caballo y este se familiariza con sus movimientos, actitudes y emociones, creando vínculos efectivos con el niño autista alentando la comunicación y la interacción.
Los niños autistas aprenden a enfocarse en algo fuera de sí mismos y aprenden a comunicarse e interactuar respondiendo a las señales verbales del instructor. Quienes que han asistido a estas terapias han visto una gran mejora en la comunicación, las habilidades motoras y mucho más.
“La equinoterapia no constituye la cura del autismo, pero si una oportunidad inigualable para ofrecerle al niño actividades científicamente organizadas, orientadas a estimular su desarrollo y contacto con el medio”. (Pérez, La equinoterapia en la rehabilitación integral del autismo, 2013)
Los niños diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad TDAH pueden hacer de la equinoterapia una opción viable para controlar sus síntomas de manera positiva logrando calma y empoderamiento. Vale la pena recordar que esta terapia debe ser ejecutada por personal experto y animales entrenados ya que en caso contrario se corre peligro por acciones que pueden poner en peligro la integridad de las personas que intervienen y del animal.
La hipoterapia en niños con Trisonomía 21 permiten múltiples desarrollos en el menor quien puede tener características que incluyen un bajo tono muscular y debilidad en el tronco y las extremidades, comportamiento impulsivo, poca capacidad de atención, habilidades sociales deterioradas y aprendizaje más lento.
Este tipo de terapia es una herramienta eficaz para tratar este síndrome ya que proporciona estimulación sensorial a músculos y articulaciones, mejora el equilibrio, la conciencia del cuerpo y el control postural. Puede ayudar con las habilidades cognitivas, conductuales y de comunicación a medida que se les enseña a los niños a interactuar y relacionarse adecuadamente con el caballo.
La interacción niño-caballo ayuda a desarrollar la memoria, la comunicación, el autocontrol y la autoconfianza. El vínculo que se desarrolla entre los niños y su caballo durante una sesión de hipoterapia no solo es emocionalmente gratificante, sino que motiva y fomenta un mayor éxito.

“De acuerdo a registros obtenidos por la North American Riding for the Handicap Asociation y el National Center for the Equine Facilite Teraphy, por medio del uso de radiografías, electromiografías y transferencias del movimiento tambaleante del caballo al paciente-alumno mediante películas científicas, se detecta que el movimiento rítmico y continuo del paso del caballo permite al cerebro a través de la médula registrar músculos, órganos y envíe señales a éstos, para que se inicie el proceso de estimulación neuro-muscular. En este proceso de neuro-transmisión de la sinapsis de la neurona se promueven la generación de procesos mentales, liberándose productos químicos, como serotonina, dopamina, endorfinas entre otras, que al ser liberados producen sensación de placer y además le permite al cerebro registrar zonas que de otra manera serían más difíciles, este mecanismo es importante ya que mientras el sujeto está realizando la actividad arriba del caballo, disfrutando del medio natural su sistema nervioso central está trabajando en las condiciones mencionadas” (Coronel Chávez & León Franco, 2013).
Las terapias asistidas con caballos no solo están diseñadas para atención a la población infantil, de hecho es muy común en pacientes adultos con diversas condiciones y al igual que en los niños, sus resultados son altamente positivos en los tratamientos especializados.
En todo caso, recuerde que el respeto es fundamental en todo proceso y que en este caso se debe seguir estrictamente las indicaciones del profesional a cargo. El cuidado de los animales y la protección de los pacientes deben estar en los primeros renglones del proceso. Estas terapias deben ser acompañadas de acompañamiento incondicional y mucho amor.

Foto: Programa de la Secretaría de Integración Social de Bogotá
Como despedida les dejo un video presentado por el canal TvAgro en el cual nos enseñan parte del proceso llevado a cabo durante un tratamiento de equinoterapia en niños:
