Cuenta la historia que la navidad, época donde deseamos Salud, Paz y Prosperidad a nuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo es de origen pagano pero que la iglesia Católica la adoptó en el siglo III d C. (después de Cristo) para conmemorar el nacimiento de Jesús en Belén.

Navidad en familia: tiempo para compartir momentos inolvidables

La Navidad es la fiesta más importante del año cristiano, que declaró el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús y la primera en anunciar su llegada es la madre naturaleza con la Flor de Pascua, cuyos pétalos se tornan de un exuberante color rojo. Desde el mes de octubre las ramas de esta planta comienzan a tomar color en sus terminaciones y cuando llega diciembre ya están completamente rojas.

Navidad en familia: tiempo para compartir momentos inolvidables

Desde el siglo XIX y aún en la actualidad es popular la costumbre de intercambiar regalos y tarjetas en Navidad, principalmente entre las familias que residían en otros países y ciudades del mundo.

Que los niños compartan la Navidad en familia es de gran importancia, sin distingo de religión profesada, la celebración no solo radica en el hecho de dar o recibir regalos, es época en la que los pequeños esperan recibir demostraciones de afecto y compartir momentos inolvidables con sus seres queridos. Las familias cuentan con un espacio temporal perfecto para la demostración de afecto que permite afianzar valores e identidad a los más pequeños y mejorar las relaciones interpersonales en los adultos. Navidad es una ocasión extraordinaria para que los adultos demuestren, no solo con objetos materiales sino también con actos de afecto, qué tan importante es el pequeño para ellos.

Para fomentar este espíritu navideño en sus hijos, lo más importante es el acompañamiento, el ejemplo y el fomento de actividades lúdicas. Cuando un niño se involucra en la celebración, siente acercamiento y pertenencia hacia su grupo familiar. Marcela Ariza, directora del Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana, enfatiza en que la alegría verdadera no requiere de grandes montajes, que pueden llevar a la saturación mental y al agotamiento físico. “Momentos tranquilos, en grata compañía, vividos con humor y optimismo, facilitan la expansión del espíritu, dan descanso al cuerpo y traen paz al corazón del ser humano”, afirma.
Importancia de los valores

Los pequeños que viven la Navidad en familia fomentan el valor de la solidaridad, la seguridad y la unión. Por ejemplo, un regalo debe servir para generar valores afectivos basados en dar y recibir y en compartir con otros niños. También se fomenta la capacidad de socialización, un pequeño que tiene la oportunidad de tener afecto socializa mejor y es más seguro.

Incluso, en esta época se despierta el sentimiento de solidaridad. Según Marcela Ariza, “es importante aprovechar las festividades para acompañar a pobres, huérfanos, ancianos y enfermos. Estos momentos jamás se olvidan y les permiten a los niños demostrar que puede hacer feliz a alguien, sin necesidad de gastar demasiado”.

Por eso, si el niño vive las tradiciones de manera amorosa, bajo el ejemplo de sus padres, podrá transmitirles a sus hijos la importancia de vivir la Navidad en familia.

Para recobrar la tradición navideña

Existen episodios que se presentaron en la niñez que influyen para que una persona no disfrute de las festividades. Padres que ignoran las celebraciones, momentos de tristeza y problemas familiares son algunos de ellos. Aunque dejan secuelas emocionales, es posible regenerar estos rituales. El psicólogo Paulo Acero dice que cuando los adultos son apáticos, se pueden sensibilizar y dejar contagiar del optimismo que tienen los niños por esta época.

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